DEFINICION PROGRAMA ARQUITECTÓNICO



Semana posterior a la entrega

Comenzamos la semana de taller, la siguiente a la entrega del MODULO 2. Fue una semana un poco más tranquila después de todo EL PROCESO DE ENTREGA. El VIERNES DE LA SEMANA PASADA, nos dieron un encargo de ANALIZAR una Obra DE UN REFERENTE DESIGNADO POR LA PROFESORA que se entregaría hoy mismo en el blog. Asistieron pocos compañeros; yo no fui porque estaba CON MI Enfoque PUESTO EN LOS EXÁMENES TEÓRICOS Y NO ME DIO TIEMPO A LLEVAR ALGO NUEVO.


Avances en el referente y trabajo grupal

El martes llegué con mi presentación ya lista junto a mi compañero Christopher, un trabajo grupal de análisis, relacionado con contexto, forma, usuario, estrategias y demás de una obra arquitectónica. Lo terminamos este lunes y lo llevamos el martes, pero la profesora comentó que no íbamos a exponer todavía, sino que a partir del viernes comenzarían las presentaciones de tres grupos por clase.

Ese día realizamos también una actividad más didáctica, compartir ideas con los compañeros, enfocada en el programa y el usuario: definirlos, potenciarlos y darles una lógica. La profesora insistió en que todo debía tener una coherencia para el posterior desarrollo de la propuesta.


Definición de usuarios y objetivos 

En la sección quedamos con tres usuarios definidos: familia agrícola, familia artesana y adultos mayores. Fue una actividad interactiva donde se debatió y se reafirmaron las bases del proyecto, los cimientos que lo sostienen.


Luego nos dividimos en dos subgrupos en cuanto a las familias agricolas:

Autoconsumo, donde la producción es para el uso propio.

Producción en masa, orientada a la venta y sustento económico.


Yo estaba en el grupo de producción, pero la profesora nos explicó que estábamos considerando muy pocos metros cuadrados y que para producir en masa se requería al menos media hectárea, probablemente fuera del recinto. Eso me llevó a replantear mi enfoque


Cambio de enfoque: del productivo al autoconsumo

Decidí pasarme al lado del autoconsumo con una pequeña ganancia, porque sentí que para la familia agrícola, generar algo propio, aunque no sea para vivir de eso, representa orgullo y satisfacción personal, ya que es una actividad que les apasiona, conecta con su identidad y su pasión.


Así definí el objetivo del proyecto:

“Fomentar la autonomía y la identidad agrícola de San Rosendo mediante familias agrícolas que gestionan un huerto de autoconsumo y viveros a pequeña escala. Estas familias comparten su oficio los fines de semana a través de recorridos públicos, talleres interactivos, venta de insumos y un sistema de aporte voluntario.”

El proyecto se concibe como un hábitat comunitario productivo que busca fortalecer la identidad agrícola y el vínculo comunitario de San Rosendo, organizando los espacios en torno a un nodo articulador de lo productivo, donde la vida diaria, el trabajo agrícola y el aprendizaje se conectan en un ciclo continuo.


Este ciclo se compone de:

Producción: huerto y vivero.

Postproducción: invernadero y almacén.

Reutilización: compostaje integrado al taller.

Interacción: venta y espacio público.

Cada espacio cumple un rol dentro de un sistema funcional que se articula de forma gradual desde lo público hacia lo privado.




Articulación espacial

Trabajé con el eje calle como acceso principal, que articula el espacio público y llega al nodo, el cual conecta la ocupación agrícola con el sector natural del cerro. Desde este nodo se van desplegando los distintos espacios del hábitat, siguiendo una transición espacial gradual entre lo público, lo comunitario y lo privado.





Retroalimentación y próximos pasos

La profesora Elisa me comentó que la idea estaba bien encaminada y que debía traducir todo a escala, ya que mi esquema no tenía aún una escala fija. También me sugirió llevar un modelo físico.

Esta semana me sirvió para replantear el sentido de mi proyecto. Entendí que más allá de diseñar un espacio físico, estoy construyendo una lógica de vida y comunidad, un sistema que se sostiene en lo cotidiano, en la relación entre el trabajo, la tierra y el aprendizaje compartido.

A partir de ahora, mi desafío será aterrizar todo esto en un modelo espacial. que los metros cuadrados, los recorridos y los espacios realmente reflejen lógica funcional y vínculo comunitario. Me gustaría que el proyecto, más que un conjunto de programas, funcione como un tejido vivo, donde las personas puedan producir, aprender, compartir y sentirse parte de algo que crece con ellas.

En resumen, fue una semana análisis y de mucha claridad mental y dirección, donde reafirmé la base conceptual de mi propuesta y la manera en que quiero seguir desarrollándola.

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